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Shell, uno de los dueños del negocio del GNL

ENERNEWS/Diarios

A diferencia de los últimos años, la petrolera desplazó a los “traders” en la importación de gas. Trinidad y Tobago y Guinea Ecuatorial son los principales orígenes del fluido que llega al país.

Malabo es la capital de Guinea Ecuatorial, un país del centro de África que tiene poco más de 1,2 millones de habitantes. Puerto España es el centro administrativo y financiero de la caribeña Trinidad y Tobago, tierra con 1,3 millones de habitantes. Ambos territorios, separados por casi 8.000 kilómetros de océano atlántico, comparten la singular historia de ser los principales proveedores del gas que Argentina importa vía barco.

Las embarcaciones, que entraron por los puertos de Bahía Blanca y Escobar, también llegaron desde otros destinos con más prensa internacional como Nigeria, Estados Unidos y, principalmente, Qatar. Pero, según los datos oficiales del ministerio de Energía, uno de los puntos más relevantes no es el origen del GNL (Gas Natural Licuado) sino sus transportistas.

A diferencia de otros años, los “traders” –como se conoce en la industria a las firmas que sólo se dedican a la comercialización– perdieron terreno a manos de una petrolera: Shell. De los 68 entregas que recibió el país 22 las hizo la filial internacional de la compañía angloholandesa.

No se trata de datos que no se conocían, de hecho la disuelta petrolera estatal Enarsa (a cargo de las licitaciones), hizo público los contratos, fechas y precios de los ingresos al país, que finalizaron en el mes de octubre. Este año atrás de Shell quedaron los gigantes del negocio de la intermediación como Trafigura y Glencore, con 18 y nueve envíos cada uno.

El año anterior GNA, Trafigura, Glencore y Vitol –los jugadores de mayor peso en el transporte de hidrocarburos– fueron los que más cupos consiguieron. Si bien este año tuvieron participación una buena participación, se quedaron con más del 60% del mercado, vieron amenazado su presencia por Shell, BP y Petrobras, estos últimos con cinco y un cargamento respectivamente.

Entre las petroleras que desaparecieron del mercado de GNL aparece la rusa Gazprom, que supo ocupar los lugares de privilegio en la lista de importadores. En cambio Shell pasó del sexto al primer lugar en sólo un año, al quedarse con el mayor número de barcos licitados.

Entre abril y octubre el país, por cuenta del ministerio de Energía que conduce Juan José Aranguren, importó alrededor de 5.000 millones de metros cúbicos de GNL: un volumen similar a casi dos meses continuados de producción del país. Las cuencas argentinas entregan unos 105 millones de metros cúbicos diarios y durante el invierno –con la importación de GNL y gas desde Bolivia y Chile– se ofrecen hasta 154 millones de metros cúbicos al día que, sin embargo, no alcanza para cubrir toda la demanda.

En total se pagaron 967 millones de dólares. El promedio por millón de BTU fue de 5,70 dólares, con picos de 7,13 dólares y mínimos de 5,05 dólares. Para el año próximo, según la última estimación de Aranguren, el país gastará por todo concepto en la importación de gas unos u$s 650 millones.

En números

68 barcos llegaron al país en  un plazo de siete meses. El mayor despacho se realizó durante el período invernal. envíos los realizó la petrolera angloholandesa. Trafigura la siguió con 18 embarcaciones.

22 50.000 millones de metros cúbicos  de GNL, casi la producción local continuada durante dos meses, llegaron al país, publicó Río Negro.

Movidas por Gas Sayago

El 21 de noviembre de 2016 la multinacional Shell presentó una propuesta para construir y gestionar una planta regasificadora. Tras varios meses en los que la petrolera buscó asegurarse contratos de compra de gas natural licuado (GNL) en Argentina, Shell le presentó un memorando de entendimiento a Gas Sayago para oficializar su propuesta.

Búsqueda accedió a ese memorandúm y a fines de octubre publicó los pormenores del entendimiento. Según el documento, la planta propuesta por Shell estaría ubicada en Puntas de Sayago, el mismo lugar que se fijó para el proyecto original.

La multinacional puede elegir socios que se sumen al proyecto ya sea con capital, aportando la unidad flotante u operando la regasificadora; esos socios requieren del consentimiento de Gas Sayago. Shell tendrá el 100% de los derechos de utilización de la capacidad de la terminal, pudiendo ceder una parte a un tercer calificado.

Gas Sayago, en tanto, debe comprometerse a entregar todos los estudios, actividades, permisos y autorizaciones que ya se le otorgaron para el proyecto. Además, entregará todo el material bajo su control ubicado en el obrador.

El diputado blanco Pablo Abdala es uno de los más críticos a este acuerdo. "Detrás del acuerdo con Shell está el afán de ocultar lo que pasó: el fracaso de la regasificadora. La idea del gobierno es plantear que, finalmente, tendremos una regasificadora. Pero no es así: será de Shell", aseguró a radio Carve.

Para Abdala, hay varios aspectos cuestionables del memorándum. Uno de ellos es el tema tarifario, ya que  Shell podría fijar las tasas por el gas natural y no estaría obligada a asegurar el suministro al mercado uruguayo.

"Esto representa un empeoramiento. En el esquema anterior, la tarifa no era determinada por GNLS (el anterior concesionario), sino por Gas Sayago. No era que GNLS iba a cobrar la tarifa que quisiera, eso estaba acordado de antemano", aseguró Abdala a El País.

Abdala, junto con el diputado Amin Niffouri, citaron a la ministra de Industria, Carolina Cosse, para que explique el acuerdo entre el gobierno y Shell en la Comisión de Industria de la Cámara de Representantes. Sin embargo, la funcionaria canceló su comparecencia, publicó Búsqueda.

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