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CIENCIA, ECONOMÍA Y MINERÍA

(Especial) Pamela Such: Por qué la minería en el espacio en una frontera prometedora. Los avances

Según la autora, en el sistema solar la abundancia mineral es notable

MINING PRESS / ENERNEWS

Tras la presentación del comentado proyecto de ley en Argentina para impulsar la minería en el espacio, Mining Press consultó a Pamela Such, geóloga argentina radicada en Canadá. El resultado es su interesante artículo, que elaboró para nuestra publicación, en el cual describe aspectos desconocidos de esta nueva aventura de la Humanidad.


 

Fronteras comerciales que se amplían en energía y minería:
La expansión del ser humano en el Sistema Solar y la
explotación de los recursos espaciales en órbita.

Pamela Such*

Crecí jugando que realizaba viajes espaciales en mi súper nave (el sillón de mimbre del patio de mi madre en mi Tucumán natal) al planeta Venus (no sé porqué, pero era siempre Venus) donde me ponía mi traje una vez llegada y exploraba su entorno (las plantas del jardín) en busca de un lugar para el ser humano pueda (construir mi habitat en Venus y explotar sus recursos).
 
A los siete años le dije a mis padres que estudiaría Astronomía, y al fin me gradué en Geología en la Universidad de Tucumán. Siempre interesada en la tecnología satelital, hice estudios y mapeos de superficies de suelos en mi provincia, pero luego mi carrera comenzó con un doctorado en vulcanología en la región de la vecinab.

Trabajé en exploración petrolera en offshore y onshore para luego desarrollarme en minería metalífera enbs por varios años, la tecnología asociada a la exploración geológica fue siempre lo que más me entusiasmó. Aunque nunca me olvidé de la ciencia y la investigación, fue cuando tuve la oportunidad de volver a la Argentina y tocar la puerta de un astrónomo muy respetable y conocido en la comunidad internacional en San Juan que pude volver al ruedo.

 

A Ricardo Gill Hutton, por alguna razón inexplicable (quizás su carácter de visionario) le agradó mi idea de que la minería espacial era posible, y desarrolle así un proyecto posdoctoral en el CONICET enfocado a la exploración de recursos espaciales en asteroides.

Por una cosa u otra, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas b de la Argentina, rechazó posteriormente dos proyectos mas de mi autoría, que ya se encontraban en colaboración directa con investigadores de Search for Extraterrestrial Intelligence - National Aeronautics and Space Administration (SETI-NASA)   en el desarrollo de tecnología espacial para exploración y fue así que terminé trabajando con el equipo del instrumento OLA (Altímetro Laser) en Canadá, de la misión OSIRIS-REx (un estudio de asteroides y una misión de devolución de muestras de NASA).

Si bien mi trabajo no está relacionado directamente al instrumental laser, sino que se enfoca en el estudio de meteoritos a la escala nano-atómica para relacionarlo luego con lo observado a través de láseres y radares en la superficie del asteroide Bennu. Así también nos estamos preparando para que dentro de cuatro años, cuando arribe al planeta Tierra una muestra de la superficie del asteroide, estemos listos para estudiarla.

El trabajo de SETI-NASA

Las técnicas y tecnologías de la exploración espacial son uno de mis mayores intereses y estoy trabajado en ello desde hace años, con campañas realizadas con investigadores de SETI-NASA a los andes argentinos donde estas tecnologías fueron testeadas in situ.

Siempre he percibido el rechazo de la comunidad de la industria minera con estas ideas de exploración y explotación de recursos espaciales, pero a la vez sé que es una industria imparable que tarde o temprano va a llegar. De hecho, ya hay varias empresas y agencias espaciales que han tomado este tema bien en serio mientras muchos siguen pensándolo como una serie de ciencia ficción.

Las primeras ideas de explotar los recursos naturales espaciales que los cuerpos celestes de nuestro sistema solar pueden ofrecernos no son novedad, sino que comenzaron en 1903, con Konstantín Tsiolkovski el científico divulgador ruso que sugirió que podríamos pensar en la manera de minar asteroides como método para la obtención de recursos para la exploración del espacio profundo.

 

Mining de Sky

Estas ideas fueron posteriormente desarrolladas en Mining the Sky (1996), donde John Lewis, donde el autor propuso aplicar las tecnologías existentes para el estudio de los recursos espaciales desde el planeta Tierra. Pero es recién hoy cuando éstas pueden comenzar a ser consideradas, en virtud de los notables desarrollos tecnológicos.

Pocos años atrás, NASA comenzó a evaluar la posibilidad real de utilizar asteroides para la obtención de ciertos recursos naturales como agua, nitrógeno, oxigeno, y quizás hierro y níquel para la exploración del espacio profundo. La Agencia Espacial Japonesa (JAXA) no se quedo atrás.

NASA comenzó desarrollando un estudio de factibilidad y planteo la idea de trasladar cuerpos pequeños de dimensiones no mayores a ocho metros a una orbita lunar superior de donde podrían luego ser extraídos los materiales de interés (SABG, 2011).

El rol del MIT

Esta idea tiene un detalle muy importante y es la determinación de cuáles serian aquellos cuerpos de interés, con instancias previas de identificación y estudio de los mismos. Sin embargo, debido a la peligrosidad que esto involucraba (inestabilidad de la orbita del asteroide a largo plazo y posible colisión terrestre, fue descartada a principios de 2018).

El conocido Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) comenzó a mencionar el tema de la minería espacial publicando cálculos reales en "Uso de asteroides", el memorable artículo de divulgación de 2012 donde mencionó que “Según el estudio KISS, el costo de una misión futura para identificar y devolver un asteroide de 500 toneladas a una órbita terrestre baja es de ~ US$ 2.600 millones, ignorándose los costos para desarrollar la infraestructura necesaria para procesar los materiales en el asteroide.

Pero sin embargo el factor diferencial, presume la ciencia hoy, pasa por la abundante concentración de riqueza mineral, la potencial productividad: los Recursos Planetarios estiman que un solo asteroide rico en platino de 30 metros de largo podría contener entre 25 y 50 mil millones de dólares de platino a los precios actuales (Klotz, 2012).

Claramente, una vez que se contara con la infraestructura adecuada, existe un potencial de ganancias significativas. Actualmente, tanto las organizaciones gubernamentales (JAXA, NASA) como las empresas privadas (Recursos Planetarios) están llevando a cabo investigaciones sobre la viabilidad de las misiones humanas y robóticas a los asteroides”.

 

La carrera

Si pensamos en estas magnitudes, no son muy diferentes a los que todo un programa completa de exploración, prospección y puesta en extracción y producción del desarrollo de una mina regularmente involucra en la Tierra. Lo cual lo torna realmente factible.

Empresas como Space Resources y Deep Space Mining, entre otras, han tomado su lugar en el panorama internacional, algunas de las cuales ya se encuentran trabajando en payloads para las futuras misiones a la Luna y la búsqueda de recursos en nuestro satélite (Agua, Oxigeno, Metales) que permitan al ser humano una base permanente, el desarrollo de infraestructura, y si estos recursos los permiten, el traslado de los mismos al planeta tierra para su venta en el mercado interno.

¿Pqué es exactamente la minería espacial? ¿Qué materiales podemos encontrar en el espacio que no estén en la tierra en las mismas cantidades o que no estén en absoluto? ¿Y que tecnología real actual nos permite acceder a las técnicas de exploración y prospección de estos recursos?

 

Recursos indispensables

La minería espacial no es un tema desconocido en absoluto. Cuando comenzó la carrera espacial entre los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, el mundo científico tuvo bien en claro que para que el ser humano logre avanzar en la exploración del sistema solar profundo los recursos espaciales serían herramientas indispensables (Hidrogeno y Oxigeno para generar combustible de propulsión, Agua y Oxigeno para la supervivencia del ser humano, entre otros).

Así, el sistema solar comenzó a explorarse desde un punto de vista de interés científico meramente, y estudios de espectroscopia óptica desde el planeta tierra comenzaron a evaluar la composición de asteroides cercanos a orbitas terrestres (NEA’s) y dentro del cinturón de asteroides.

Contribuyeron también misiones espaciales en las ultimas ocho décadas (Voyager, Cassini, Juno, numerosas a Marte y las Apollo a la Luna, cometas y asteroides), las que fueron descubriendo la abundancia de agua en el sistema solar (en las lunas de Europa, Enceladus en Júpiter y Saturno respectivamente, Cometas y el ex planeta Plutón en la última misión New Horizons que estudia los limites del sistema Solar), diferentes metales (Asteroides y NEA’s y nuestra Luna y las Lunas de Marte) entre otros.

 

No somos únicos

Hoy sabemos con certeza que la Tierra no posee una composición diferente al resto del sistema solar, sino que existen cuatro planetas rocosos de composiciones similares. Además de asteroides que presentan estas composiciones menos diferenciadas hablando geológicamente.

Si tuviésemos en cuenta solamente los metales que podríamos encontrar en asteroides y NEA’s deberíamos entender que los mismos en nuestro planeta se encuentran alojados en proporciones muy pequeñas, en un radio interno muy grande y que asoman a nuestra superficie a través de procesos geológicos muy complejos. En nuestros asteroides estos procesos geológicos no existen y estos materiales se encuentran concentrados en estado puro en inmensas proporciones en superficie y sub-superficie, con lo cual el proceso de extracción podría darse básicamente en estado puro y solo necesitaría del transporte y no del proceso como es el caso de los recursos que actualmente conocemos en la Tierra.

Bastaría con sólo encontrarlos, declararlos y desarrollar la robótica necesaria para extraerlos y transpórtalos, algo que en parte ya existe. Hoy sabemos que muchos de esos recursos se componen de hierro, níquel, tierras raras, platino y grupo del platino, oro, plata, diamantes, entre muchos otros y quizás nuevos minerales aun no descubiertos que podrían revolucionar la industria como la conocemos.

 

Pasos gigantes

Agua, oxigeno y hidrocarburos (Luna de Titán en Saturno) también son abundantes en nuestro sistema solar, y son materiales aun necesarios para nuestra supervivencia.

Actualmente la tecnología ha evolucionado a pasos agigantados, y poseemos de láseres (LIBS, Raman) que realizan análisis composicionales en situ (Misiones a Marte) y a distancia en orbita en asteroides NEA’s (Misiones como Hayabusa I y II de la Agencia Espacial Europea, y OSIRIS-REx de NASA) en conjunto con estudios termales y de radares, todos aquellos que nos permiten determinan su composición externa e interna de una manera exacta.

Si bien estas misiones no poseen un objetivo publico del estudio de posibles recursos encontrados y se presentan como meramente científicas, ¿qué quita que aprobada las leyes de minería espacial en el Congreso de los Estados Unidos y el estado monárquico de Luxemburgo, estos países no hayan ya comenzado a reclamar estos recursos como propios de haberlos descubierto?

 

¿Cómo se regula una actividad en el inmenso espacio de nuestro sistema solar desde el planeta Tierra?

Hace unos años, Estados Unidos promulgó la Ley de Minería Espacial, dando a entender que el país promovía la creación de empresas para estos fines, incluso para el trabajo en conjunto con agencias espaciales, y se daba el pleno derecho al reclamo de tales recursos una vez descubiertos.

Luxemburgo no se quedó atrás y completó su propia ley y tratado internacional, y algunas de las empresas con mas capitales se han instalado con una sede para el desarrollo de robots de exploración para la luna para futuras misiones anunciadas por Estados Unidos en 2024 y a asteroides. 

 

Una ley en Argentina

Recientemente, en Argentina, el senador Federico Pinedo, se ha interesado en el asunto a través de un proyecto de ley de minería espacial.

Es de esperar que los legisladores tomen conciencia de que una materia tan compleja involucra mucho más que la ayuda de expertos en leyes. Es imprescindible que convoquen a expertos de las ciencias espaciales que ya se encuentra trabajando en el tema, para que esta ley pueda ser considerada luego en tratados internacionales,  que le den la validez necesaria para que nuestro país pueda subirse la tren imparable de la minería espacial.

Como científica, minera y argentina, deseo que esta ley se promulgue. Pero más que ello, que resulte una norma adecuadam para asegurarle al país un futuro en la exploración espacial, a través de la colaboración con empresas nacionales e internacionales y con agencias espaciales. El futuro no es algo que llega después. Comienza ahora, en la creación por mentes brillantes, segundo a segundo.

*PhD, MS©, Geóloga Planetaria
Centro de Investigación de las ciencias de la Tierra y el Espacio.
York University – Canadá

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